PARA UNA MOVILIZACIÓN EFECTIVA: UNIDAD Y ORGANIZACIÓN

Por Manuel Ahumada Lillo El general Director de Carabineros ha dicho en días pasados en la televisión que "los que llaman a movilizaciones están totalmente perdidos". Imagino que las palabras del señor general son una respuesta al llamado de varias federaciones de estudiantes a movilizarse para el 26 de Marzo, así como la convocatoria a protesta de diversas organizaciones para el 28 y 29 de este mes. Sin eufemismos, el general anuncia lo que les espera a quienes se atrevan a desafiar al sistema. Desde hace muchos años las fuerzas represivas han asesinado obreros y campesinos, mapuches, niños; allanado poblaciones y detenido indiscriminadamente. Para ello, han contado y cuentan con el aval del gobierno de turno, así pueden reprimir sin asco y se dirá que cumplen con la tarea de "mantener el orden público". Sin embargo, se equivoca el señor general al dar por obsoletas las movilizaciones sociales. En el pasado reciente, hoy y a futuro, la movilización, la protesta, será el instrumento al que recurran los más castigados por el modelo para expresar su sentir y sus demandas. No sólo es un derecho la protesta social, sino una obligación de la hora presente. De este derecho debemos hacer partícipes a la enorme cantidad de compatriotas a quienes el modelo perjudica. Y es esto lo que debe mover a reflexión a todos los que militamos en el movimiento popular: Cómo encontramos la forma en que debe desarrollarse la protesta popular para que sea vista por los millones de desmovilizados como un instrumento real de acción, que busca denunciar al sistema oprobioso que se ha impuesto y no un espacio de destrucción sin sentido que sólo atemoriza e inmoviliza. Aquí y no en otra parte está la principal falla de lo que hasta ahora se ha venido haciendo. No hay en nuestra historia reciente (post dictadura) una gran movilización que haya puesto en jaque al sistema y lo haya obligado a hacer concesiones. Muchos buenos intentos pero ninguno con resultados efectivos. Entiéndase por esto resultados que hayan significado, en el caso de los trabajadores, el reemplazo de leyes que afectan gravemente las condiciones en la empresa (reemplazo del Nº 3 del articulo 10, o la anulación de las causales de despido indicadas en el articulo 160 letras c y d ). Las razones para responder a esta inquietud sobran pero hay una que se superpone a todas las demás: No hemos logrado mucho en nuestra pelea contra el sistema pues hemos carecido de unidad y de organización (entiéndase que para esto se necesitan organizaciones vivas y activas y no una suma de siglas y consignas). El mérito de las federaciones universitarias es que son capaces de convocar a miles de jóvenes y movilizarlos en procura de sus demandas. Lo que no está muy claro es porque la movilización culmina sin lograr los resultados que se han propuesto. Entonces, año a año las movilizaciones se repiten sin que los avances sean contundentes. Peor es constatar que, terminada la etapa estudiantil, muchos de los grandes líderes de la causa terminan instalados en algunos nichos del poder y su discurso de cambio sepultado. De esa capacidad de aglutinamiento y organización carecen quienes convocan a las jornadas del 28 y 29. Más se ve un intento por colgarse de acciones de protesta que se dan año a año con ocasión de la conmemoración por la muerte de los hermanos Vergara Toledo, que la demostración de un ejercicio de consulta popular que culmina en una actividad determinada. Al menos yo vi en imágenes de televisión, a un dirigente cuyo Sindicato no tiene idea de lo que él está haciendo. Así no avanzaremos mucho. Es de esperar que cualquiera sea el resultado de las movilizaciones que se anuncian, se instale un punto de partida donde el actor fundamental vuelva a ser el pueblo, los más postergados, y no terminemos viendo al final del día a representantes populares de dudosa calidad, ocupando los espacios que corresponden al pueblo organizado. Ahora, este pueblo al que apelamos debe comenzar a educarse en sus derechos y organizarse, no puede seguir creyendo que las soluciones le llegaran a la puerta de la casa. Debe dejar de creer en todas las instituciones instaladas por el sistema, porque sólo buscan su domesticación. Debe ponerse de pie y luchar por lo suyo y el mejor camino para ellos es la movilización social, la protesta popular. Nosotros estamos por la acción masiva de los trabajadores y sus hermanos de clase. Seguimos creyendo en la necesaria articulación por la base. Trabajamos en silencio pero ininterrumpidamente por la concreción de un Movimiento Social Amplio, instrumento abierto a los que quieran luchar, que no pretende imponer criterios y en el que las organizaciones deben trabajar mancomunadamente por lo que se resuelva, manteniendo su independencia y autonomía en su diario actuar Desde este instrumento, amplio, autónomo e independiente, vendrá la convocatoria a una protesta nacional que deberá tener el carácter de paro nacional, de no manifestarse las autoridades dispuestas a hacer concesiones reales que mejoren la condición de los miles de postergados. (*) Presidente de la CGT