CORTE RATIFICA CONDENAS POR SECUESTRO CALIFICADO DE MIRISTA JORGE D’ORIVAL

Las penas impuestas por el tribunal de alzada capitalino para los sentenciados van de los 15 años de presidio efectivo a los 5 años y un día de cárcel. La Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó, en fallo dividido, las condenas dictadas por el ministro en visita Alejandro Solís en la indagatoria por el secuestro calificado del estudiante de veterinaria y miembro del MIR Jorge D’Orival Briceño, ocurrido el 31 de octubre de 1974. El ministro Juan Escobar y el abogado integrante Roberto Maldonado rechazaron las apelaciones de los condenados y en su lugar confirmaron la pena de 15 años para Manuel Contreras como autor de este crimen, 10 años y un día para Miguel Krassnof, 10 años y un día para Marcelo Moren, 10 años y un día para Francisco Ferre, 5 años y un día para Basclay Zapata, 5 años y un día para Orlando Manzo, mientras que César Manríquez fue absuelto por "falta de participación". En tanto, el ministro Cornelio Villarroel votó contra esta resolución. Esto, ya que estuvo por absolver a todos los condenados en primera instancia bajo la aplicación de la prescripción basada en el Decreto Ley de Amnistía de 1978. Este último fue dictado durante el régimen militar y exculpa de responsabilidad penal a quienes hallan cometido crímenes como autores, inductores o encubridores desde el golpe militar hasta el 10 de marzo de 1978.
LA HISTORIA TRAS EL FALLO
El 31 de octubre de 1974 D’Orival fue detenido por agentes de la DINA despojándolo de su mujer Antonieta Rubio y de su pequeño hijo de tan sólo meses. Durante varios meses estuvo sometido a intensas torturas comandadas por Osvaldo Romo y durante su cautiverio, y antes de que se le perdiera la pista, fue trasladado a diversos recintos de represión como Cuatro Álamos y La Discoteque. Al menos en dos oportunidades, los agentes lo dejaron tener contacto con su familia. Fue así como su pareja Antonieta Rubio pudo ver, en un breve encuentro, los rastros de las torturas en su amoratado cuerpo, además del severo derrame en uno de sus ojos, producto del uso de lentes de contacto. Un año después de su detención no se supo más de su paradero, hasta el montaje comunicacional en que se lo dio por muerto luego de haberse enfrentado en el extranjero contra sus compañeros de lucha, situación que después se comprobaría era falsa.