La violencia cesó por el día de ayer, pero amenaza con volver de no haber avances para los intereses de los trabajadores. Se espera respuesta del banco.
TANIA MERINO: Cronica
Más temprano que tarde, los tomecinos esperan que llegue una solución al conflicto que tiene a estudiantes, vecinos y trabajadores, en una situación de tensión al máximo. Según el alcalde Eduardo Aguilera, ya empezarían a hacerse visibles las primeras señales del gobierno para poner punto final al problema suscitado.
Tan esperanzado lucía ayer el representante de la ciudad, que incluso se aventuró a un posible término del conflicto entre ayer y hoy. ¿La razón?, la mediación del ministro de Economía, Alejandro Ferreiro, para enfocar la petición de un préstamo ya no sólo para afrontar un tema privado, sino ahora para luchar contra un problema de nivel social.
PRÉSTAMO
David Landaur, dirigente del Sindicato número 2 y presidente nacional de los trabajadores textiles, explicó ayer que la opción más esperada es la entrega de un préstamo de 10 millones de dólares por el BancoEstado, que es lo que justamente el alcalde pensaba que se podía resolver ayer durante el transcurso de la tarde.
De esta forma y con los recursos comprometidos por los representantes de la empresa, no se llegaría a la etapa de ratificación de la quiebra y los trabajadores podrían continuar asistiendo a su fuente laboral. "Esperemos que en las próximas horas ya tengamos un resultado positivo o negativo", remató Landaur.
OLLA COMÚN
Aportes de Tomé y Concepción llegaron para el comedor solidario que pretende expandir su cobertura para el máximo de trabajadores y familias. Las conversaciones giraban en torno a la incertidumbre que genera la espera de las decisiones sobre el futuro de la textil.
Arroz y cholgas compartieron ayer unas 150 personas, entre trabajadores de la textil Bellavista y familiares, en la olla común realizada en las dependencias del Sindicato 1, a la espera de cuál será el fin de este conflicto.
Los aportes de varias instituciones no se hicieron esperar e incluso, familias tomecinas donaron alimentos para apoyar a los trabajadores.
Un grupo de mujeres que trabajan en la textil fueron las encargadas de preparar el almuerzo. "Lo hacemos pese a que somos las que menos ganamos en la empresa", explicó la pinzadora, Paola Gómez.
"Nos quedan muchos días y no hay plata, yo cocino hoy día por compañeras que sufren más que yo, porque yo vivo con mis padres, pero hay quienes tienen familias grandes y lo están pasando pésimo", agregó otra de las manifestantes.

