
Hace algún tiempo se convocó a los trabajadores, a la sociedad toda, a un paro nacional para el 16 de abril. Dicha convocatoria mutó hacia una movilización nacional con características de paro.
El ampliado metropolitano de dirigentes de la Confederación General de trabajadores discutió este tema y resolvió hacer pública su opinión.
Desde siempre, el paro ha sido la herramienta de los trabajadores para responder a las políticas patronales y gubernamentales que la mayor de las veces son atentatorias contra los intereses de los trabajadores. Los trabajadores han obtenido grandes victorias cuando contaron con un instrumento amplio, único, unido, donde los dirigentes representaron fielmente el sentir de los dirigidos. Por diferentes razones esa unidad no se visualiza y hemos sido testigos de paupérrimas movilizaciones, cuyo resultado se ve reflejado en la deficiente legislación laboral en vigencia.
Nos hemos encontrado con muchos que comparten este diagnostico, pero nos hablan de lo complejo de hacerlo público ya que según ellos debilita a la lucha, dicen que no importa cual sea el resultado lo que importa es que el sistema perciba que no todos lo toleran, que no importa quien convoque pues lo que vale es que exista el llamado.
No compartimos ese criterio.
Los paros son posibles de realizar y exitosos, solo con miles, millones de trabajadores organizados en sindicatos, ganando la calle, convencidos de su papel en la sociedad y de lo justo de sus demandas. Lo demás son cuentos y cuentos que terminan en fracasos.
Por lo mismo nuestra asamblea de dirigentes resolvió hacer un llamamiento a las organizaciones sindicales, a los pobladores y estudiantes, al pueblo mapuche y demás pueblos originarios, a todos los que creen de verdad en la necesidad de cambiar el sistema, a agotar los esfuerzos para la generación de un coordinador social, que sin reemplazar el actuar y hacer de cada organización, tenga la capacidad de fijar las principales reivindicaciones del pueblo y llamar a luchar por ellas.
La CUT no es ni será un enemigo nuestro, pero estamos obligados e exponer los motivos de nuestro rechazo a su gestión. Lamentablemente en su actuar prima más el cálculo político partidista que los reales problemas de los trabajadores. Su estilo excluyente y discriminador no es el que permitirá plasmar la unidad.
Por eso llamamos a todos los que nos han pedido una opinión, a los que de verdad tienen en su centro las demandas de los trabajadores y el pueblo a organizarnos y generar un instrumento capaz de asumir este desafío. Deberemos expresar y superar las desconfianzas, asumir que por si solos ninguna organización logrará siquiera magullar la estructura del modelo y los grandes perjudicados seguirán siendo los trabajadores.
A todos quienes no creen en los convocantes pero desean manifestarse el 16 de Abril, les llamamos a tomar todas las medidas para una PROTESTA NACIONAL exitosa. Como en dictadura es necesario conversar con las bases y resolver la forma en que se pueda expresar el descontento en cada lugar de trabajo, en cada población, en cada barrio de nuestro país. Tenemos poco tiempo pero puede y debe desarrollarse una protesta nacional que muestre al gobierno, a la clase política el descontento de la ciudadanía.
Hemos sido testigos de la desesperación de muchos por encontrar el camino para tener presencia en el parlamento, todo esto hábilmente presentado como la lucha popular contra la exclusión y la discriminación.
Por esta capacidad perversa de adecuarse a los tiempos que se viven, se puede visualizar casi diariamente una increíble metamorfosis en Partidos y Movimientos que no quieren quedarse fuera en el reparto del poder. No importa si con su actuar se están rindiendo las banderas que nos heredaran la lucha digna de los ejecutados, los desaparecidos y los torturados en dictadura, lo único que parece importar es encontrar la ventana por donde entrar.
En este camino se presenta la propuesta de que dirigentes sociales y sindicales puedan ser candidatos a parlamentarios, sin tener que renunciar antes a su cargo de representación popular que ya detentan.
Estamos de acuerdo con esta exigencia, pues es impresentable que solo un sector de la población esté limitado en este camino de representación.
Nuestra organización, nuestros dirigentes sindicales y las bases que representamos nos han exigido si hacer una precisión clara y categórica.
Solicitaremos a través de una presentación a la autoridad política que junto con establecerse el derecho irrenunciable de cualquier ciudadano (mas allá de los cargos que detente) a postular al parlamento, se indique que de resultar ser electo algún sindicalista este debe hacer renuncia inmediata del cargo que le dieran los trabajadores para representarlos.
No se puede servir a dos patrones. Es claro que todos aquellos que en algún momento sean postulados al parlamento lo serán por sus partidos, y siendo legítimo ese acto de postulación creemos que de ser electos tendrán que cumplir la orden, alinearse con los acuerdos del partido. Serán esos intereses los que primaran por sobre los intereses de la clase, como ha sucedido hasta ahora.
Es testigo el pueblo de que ninguno de los que ha dicho que su objetivo es representarlo ha cumplido con el compromiso una vez electo.
Por lo tanto los dirigentes sindicales deben jugar su rol a cabalidad preparando a los trabajadores sin más obligación que aquella que les demandan los estatutos y las resoluciones de las organizaciones a las que pertenecen. Si desean ser parlamentarios, postulen, hagan campaña sean electos y en el ejercicio diario den muestra de que siguen al lado de la clase, pero háganlo desde fuera de las organizaciones.
Estamos de acuerdo con esta exigencia, pues es impresentable que solo un sector de la población esté limitado en este camino de representación.
Nuestra organización, nuestros dirigentes sindicales y las bases que representamos nos han exigido si hacer una precisión clara y categórica.
Solicitaremos a través de una presentación a la autoridad política que junto con establecerse el derecho irrenunciable de cualquier ciudadano (mas allá de los cargos que detente) a postular al parlamento, se indique que de resultar ser electo algún sindicalista este debe hacer renuncia inmediata del cargo que le dieran los trabajadores para representarlos.
No se puede servir a dos patrones. Es claro que todos aquellos que en algún momento sean postulados al parlamento lo serán por sus partidos, y siendo legítimo ese acto de postulación creemos que de ser electos tendrán que cumplir la orden, alinearse con los acuerdos del partido. Serán esos intereses los que primaran por sobre los intereses de la clase, como ha sucedido hasta ahora.
Es testigo el pueblo de que ninguno de los que ha dicho que su objetivo es representarlo ha cumplido con el compromiso una vez electo.
Por lo tanto los dirigentes sindicales deben jugar su rol a cabalidad preparando a los trabajadores sin más obligación que aquella que les demandan los estatutos y las resoluciones de las organizaciones a las que pertenecen. Si desean ser parlamentarios, postulen, hagan campaña sean electos y en el ejercicio diario den muestra de que siguen al lado de la clase, pero háganlo desde fuera de las organizaciones. MANUEL AHUMADA LILLO