AIRE Y AGUA ENVENENADOS EN EL NORTE DE CHILE

Por: Carlos Martínez Ramírez TOCOPILLA, ANTOFAGASTA Y EL LOA SUFREN GRAVES PROBLEMAS DE CONTAMINACIÓN PROVOCADOS POR EMPRESAS QUE CUENTAN CON LA AUTORIZACIÓN DEL GOBIERNO. Lejos de la atención de los grandes Medios de Comunicación capitalinos, Tocopilla en la segunda región, sufre una contaminación atmosférica grave que afecta a la pequeña población de cerca de 24.000 habitantes. En el puerto se emplazan dos empresas termoeléctricas que abastecen al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING).
Lo paradójico de todo esto es que, a pesar de ser uno de las mayores productores de electricidad, Tocopilla tiene una de las tarifas eléctricas más caras del país. Por lo mismo, el eslogan con el que se conoce a la ciudad ("capital de la energía") se ha transformado en "capital de la energía más cara de Chile". La CONAMA de la Región de Antofagasta ha aprobado el uso de petcoke -un elemento tóxico y cancerígeno- para su quema en la planta Norgener S.A., perteneciente a la transnacional Aes Gener. La otra empresa termoeléctrica, Electroandina S.A. (con capitales de la belga Tractebel) también fue autorizada a quemar el elemento. Lo hacen porque el costo de ese desecho que resulta de la refinación del petróleo es mucho más bajo que el carbón tradicional. Pero es más dañino. Hace tres meses, las autoridades sanitarias declararon a Tocopilla como una Zona Saturada de contaminantes, debido a que se ha superado la norma anual de material particulado respirable (PM10). Lamentablemente, tanto la autoridad provincial como la comunal cierran los ojos ante este panorama, situación comprensible si recordamos que tanto el alcalde como el gobernador trabajaron en una de las empresas contaminantes (Electroandina S.A.). La ciudad presenta altos índices de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La incidencia de cáncer es superior a la media regional y anual. Constantemente se producen irritaciones en los ojos por la caída de partículas en suspensión. Las cenizas que resultan de la quema de estos elementos son depositadas a pocos metros de la población Las Tres Marías de Tocopilla, lugar en donde el viento termina contaminando a los vecinos que, además, deben soportar el paso de un verdadero río de aguas servidas que baja de la cárcel pública, pues ésta no cuenta con sistema de alcantarillado. Como si todo esto fuera poco, en el sector sur de la ciudad, la Planta Diana de la Compañía Minera Tocopilla, vierte lavados del cobre y ácido sulfúrico a la costa, contaminando las pocas playas con que cuenta la localidad. ANTOFAGASTA Y EL LOA No sólo la pequeña comuna de Tocopilla sufre los efectos de una grave contaminación de la que son cómplices los organismos gubernamentales que aprobaron el uso d elementos tóxicos, las provincias de Antofagasta y El Loa también resisten el daño ecológico. Calama tiene su histórico Río Loa contaminado y secándose cada día más por el uso indiscriminado de las empresas mineras de la zona -la mayoría extranjeras- que, además, no pagan impuestos por la extracción de nuestro cobre. Antofagasta todavía sufre los efectos de los constantes derrames de petróleo en su océano. Primero fueron los estanques de almacenamiento y posteriormente, el caso más grave, producto del derrame de un barco asiático. Los efectos de este desastre persisten y podrían prolongarse durante varios años. Así lo ha manifestado el profesor Carlos Guerra, director del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fauna Silvestre de la Universidad de Antofagasta, quien demás ha denunciado el ocultamiento de información por parte de las autoridades de la ciudad. "Aquí no se ha hecho pública la información y cuando se recurre a las instituciones que la poseen todo se dificulta. Además, se dice que se acabó o no hay ningún problema, lo cual no es efectivo", aseguró el profesional a los medios de comunicación. A esto se suma la actitud inoperante de los organismos competentes, los que tardaron varias horas en reaccionar y responder ante este derrame. "Además, utilizaron dispersantes que sólo se deben emplear cuando las profundidades sean grandes, es decir, 200 ó más metros de profundidad. Esto permitiría que las partículas de hidrocarburos viajen por la columna de agua hasta el fondo y en ese trayecto puedan ser degradadas por bacterias. Pero, en este caso, se aplicó en la orilla. Entonces, la partícula alcanza a llegar completa al fondo marino, se integra al sustrato y ahí puede durar mucho más", subrayó el profesor. El panorama es desalentador y nos lleva a concluir que la segunda región -así como el resto del país- está siendo depredada y contaminada por grandes empresas -la gran mayoría extranjeras-, las que cuentan con un verdadero cheque en blanco para hacer y deshacer. El problema es que hay alguien que está otorgando ese cheque y se trata mismísimo gobierno. Mientras eso ocurre, la gente sigue siendo maltratada, resistiendo graves enfermedades y muriendo de cáncer. Y las industrias se llenan de millones. Tocopilla, Antofagasta y el loa sufren graves problemas de contaminación provocados por empresas que cuentan con la autorización del gobierno.