SIGUE LA NUBE TÓXICA DE CARABINEROS

Por Arnaldo Pérez Guerra

“A pesar de las investigaciones científicas que confirman el daño que provoca inhalar los gases de las bombas lacrimógenas, Carabineros continúa usándolas cada vez que hay una protesta en las calles. El daño que provoca el gas a la salud, sobre todo a sectores en riesgo como niños y mujeres embarazadas es enorme. Muchos de los componentes del gas lacrimógeno han sido reemplazados en Estados Unidos e Israel, países que las fabrican. Las bombas que usa Carabineros son fabricadas sólo para Chile y en otros países están prohibidas. Contienen sustancias químicas altamente tóxicas e irritantes de las mucosas y se ha descubierto que producen abortos”. La cita es de nuestro reportaje publicado en agosto de 2009 por la revista Punto Final y otros medios de comunicación independientes, titulado “La nube tóxica de Carabineros”. En dicho reportaje, el doctor Andrei Tchernitchin -profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile-, en su calidad de experto en toxicología ambiental, nos señaló:

“Hay antecedentes documentados de que los agentes químicos con que se fabrican las bombas lacrimógenas son abortivos. Además de producir graves daños a la salud, inciden negativamente en los aparatos reproductivos masculino y femenino. Es un peligro que se sigan utilizando contra la población. Mi interés comenzó hace tiempo, durante la dictadura militar, cuando en los alrededores de la Facultad de Medicina la policía lanzaba bombas lacrimógenas. Los estudiantes llegaban muy afectados. Por eso decidí hacer un estudio científico. Pedimos a los alumnos que donaran sangre para estudiar algunos parámetros hormonales, como el número de leucocitos eosinófilos y, curiosamente, esos leucocitos estaban desgranulándose con mucha velocidad, lo cual podía significar alteraciones de diverso tipo. Estas células tienen que ver con la respuesta inmune de nuestro organismo, o sea, con la regulación de los corticoides, que son las hormonas de la respuesta inmune. Le pedí a un grupo de alumnas que no participara en manifestaciones para no verse expuesta a los gases, y así tener un control para comparar. Además, acopiamos algunos envases de gases lacrimógenos que no explotaron, para hacer experimentos con ratones de laboratorio… Curiosamente, cuando se supo que estábamos haciendo este experimento, la policía dejó de lanzar bombas lacrimógenas cerca de la Facultad de Medicina”.

Hoy, la polémica continúa tras el anuncio del Gobierno de prohibir el uso de bombas lacrimógenas y, días después, volver a autorizarlas a pesar de los graves riesgos a la salud de la población. Los “contradictorios” anuncios los hizo el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. No vale la pena comentar la arrogante y estúpida frase “que las embarazadas no asistan a las manifestaciones”.

El doctor Andrei Tchernitchin envió una carta al Ministerio de Salud en respuesta al requerimiento de la información que él posee sobre el gas disuasivo (lacrimógeno) CS. En dicha carta, remitida a la doctora Pamela Burdiles, Andrei Tchernitchin describe en forma breve los estudios realizados en su Laboratorio entre los años 1986 y 1988; la información resultante de estudios realizados por el gobierno de Israel que confirman el efecto abortivo del CS; el listado de algunas de sus publicaciones sobre técnicas de estudios de de granulación de eosinófilos y sus efectos en respuestas estrogénicas en el útero (interferencia con respuestas estrogénicas) y mecanismos de la inmunidad en bazo; y algunas referencias bibliográficas sobre efecto clastogénico -mutagénico-, teratogénico e interferencia con respuestas inmunológicas, producidos por el gas CS, “un agente alquilante que se adhiere a los átomos de oxígeno, nitrógeno y azufre en la proteína ADN y ARN, causando cáncer”, como ya lo advertían en 1972 los investigadores J.B. Neilands y Gordon H. Orians.

En su carta al Ministerio de Salud, el doctor Tchernitchin anexa algunos documentos relacionados que publicamos de forma exclusiva en nuestra Web Liberación por su interés.

“Ese informe lo he realizado -nos señala el doctor Andrei Tchernitchin-, debido a la solicitud recibida desde el Ministerio de Salud el viernes 20 de mayo a las 13:00 horas aproximadamente, para enviar la información que poseo. El informe lo he enviado a las 16:00 horas aproximadamente de ese día. He tomado conocimiento que alrededor de las 14:00 del viernes se levantó la prohibición del uso de gases disuasivos (anteriormente del envío de mi respuesta e informe al Ministerio de Salud), y se dijo que esa decisión se tomó basado en el informe enviado desde el Ministerio de Salud. Alrededor de las 21:00 horas encontré publicado en la página web del Ministerio del Interior el Informe del Ministerio de Salud sobre falta de efectos en salud de los gases disuasivos, base para levantar el uso de ellos, y en este se decía que yo había sido consultado, y figuraban algunas de las referencias bibliográficos de mis trabajos que les he enviado con posterioridad a la hora de levantamiento de la prohibición”.

De lo anterior, lo único que se puede presumir es que el Gobierno primero levantó la prohibición y, más tarde, redactó el informe que serviría de base para levantar dicha prohibición. No hacen falta más comentarios.

Otro bochorno más del Estado policial.