PINGÜINOS 2.0

Por: Mario Waissbluth /Fundador de Educación 2020

En estos días nos la hemos pasado atendiendo invitaciones de diversos liceos y colegios, como el Nacional y San Ignacio. Hemos quedado gratamente sorprendidos por el orden de las tomas, su interés y respeto por entender las posiciones de los actores, y su preocupación por la educación de los más vulnerables. Sienten una gran responsabilidad de continuar con el legado de sus predecesores 1.0.

LAS CAUSAS PROFUNDAS DE LA EXPLOSIÓN

Del pingüinazo del 2006 hasta hoy, prácticamente ningún cambio ha llegado a las aulas. El gran logro de la nueva LGE fue aprobar la creación de la Superintendencia de la Educación y la Agencia de la Calidad… que 5 años más tarde aun no comienzan a operar. Otro logro, tal vez el mayor, fue la prohibición de seleccionar académicamente alumnos en Básica –medida anti-segregadora – pero hay evidencia de que la ley está siendo violada por un porcentaje relevante de escuelas particulares subvencionadas. Les dificulta competir y mostrar mejores resultados, vamos, seamos realistas. Los niños problema mejor devolverlos a las escuelas municipales.

Esto ha contribuido a reforzar la segregación social de las escuelas. Según los indicadores PISA 2009, somos los segundos peores rankeados del mundo. Hijos de ricos estudian con hijos de ricos, clase media con clase media, pobres con pobres. Las funestas consecuencias no son sólo educativas, sino que afectan el tejido social de la república, perpetuando la estratificación, el clasismo, y los resentimientos. Más aún, el invento chilean way del financiamiento compartido profundiza la segregación entre los que pueden y no pueden pagar, y para más remate, cosa inédita en el planeta, las escuelas particulares subvencionadas con fines de lucro pueden obtener suculentos subsidios del Estado, sin mostrar resultados mejores que sus pares sin fines de lucro, que también las hay.

Del pingüinazo del 2006 hasta hoy, prácticamente ningún cambio ha llegado a las aulas. El gran logro de la nueva LGE fue aprobar la creación de la Superintendencia de la Educación y la Agencia de la Calidad… que 5 años más tarde aun no comienzan a operar. Otro logro, tal vez el mayor, fue la prohibición de seleccionar académicamente alumnos en Básica –medida anti-segregadora – pero hay evidencia de que la ley está siendo violada por un porcentaje relevante de escuelas particulares subvencionadas.

Por su parte, en la educación superior, los mantos de duda sobre un ilegal lucro, la total desregulación, acreditación espuria, venta de cartones, alta deserción, endeudamiento excesivo, y carencia de transparencia del “mercado” sin duda irritan a los estudiantes y a la ciudadanía. El Ministro Lavín acaba de comprometerse –bajo la presión de los pingüinos 2.0 y los Rectores de universidades tradicionales, no por iniciativa propia- a regular esta situación… en buena hora, con 22 años de retraso.

Hay quienes dicen que con el actual y mercantilizado sistema somos “los tigres de América Latina”. No hay tal. Ya mencionamos el “apartheid educativo”. Aunque en algo hayamos mejorado en el SIMCE y el PISA, según un informe reciente de UNESCO, los escolares chilenos no superan al promedio de los países latinoamericanos en manejo de palabras escritas. Tigres de pacotilla.

DETONANTES POLÍTICOS

Este sustrato profundo detonó en el 2011, por una conjunción de cuatro factores: a) un malestar ciudadano generalizado y creciente, b) la ambigüedad ideológica del gobierno respecto a si pretende o no rescatar la educación pública, ignorando que un porcentaje elevado de la población realmente desea una educación laica, con proyecto nacional, impartida por el estado bajo una figura u otra, c) los reiterados e irritantes anuncios del 2011 de que “la reforma escolar ya se hizo y ahora le toca a la educación superior”, cuando no se han abordado temas cruciales, y d) la carencia de una hoja de ruta técnica y financiera, con metas claras de aquí al 2014 en preescolar, básica, media, y educación superior. Si este itinerario hubiera sido conocido por la sociedad en el 2010, a lo mejor hoy no habría tomas.

Paradojalmente, la principal reforma pro-equidad del actual gobierno, que es el aumento de la subvención preferencial para los más vulnerables, está a punto de aprobarse en el Congreso, y ha pasado prácticamente desapercibida en el discurso oficial y para la ciudadanía, entre tanta cosmética de SIMCEs, contratos de honor y liceos de excelencia.

UNA MIRADA AL FUTURO

Sinceremos las cosas. El partido no se juega en la educación superior (aunque plagada de injusticias) sino en Preescolar, cuya cobertura en el quintil más pobre es 30%, y en Básica, donde continúa un 45% egresando sin entender lo que lee ni poder calcular un porcentaje. Hay una catástrofe educacional y social para 400 mil alumnos de liceos técnicos. La corrección de la quiebra institucional y financiera de los sostenedores públicos está pendiente y aún confusa, y no se va a solucionar con un mero cambio en la figura jurídica del sostenedor. Si la Preescolar y la Básica son los 90 minutos, la Media y Superior son el alargue, difícil de revertir para un estudiante que terminó 8º Básico sin tener las neuronas semánticas alambradas adecuadamente. Aunque le ofrezcan con crédito un título trucho en una universidad o instituto trucho. La Polar universitaria.

Está pendiente, y nos preocupa que nadie lo mencione, la madre de todas las batallas: una carrera docente rigurosamente formada, bien remunerada, con estrictos controles al ingreso, y estatutariamente más simple y flexible. De 750 carreras pedagógicas sólo 10% está acreditada por más de 4 años, los resultados de la voluntaria Prueba INICIA son vergonzosos, y el salario de un profesor con 44 hrs. – 75% en aula – es 1/3 del promedio de las 10 carreras mejor remuneradas. Los recursos financieros necesarios para corregir esta situación a lo largo de una década son muy grandes. El gobierno debe plantear a la brevedad un gran acuerdo nacional en torno a estos, los verdaderos temas. Se nos vienen encima las elecciones municipales, el ambiente está y estará crispado, y la anunciada revolución educativa puede quedar nuevamente trancada en el camino.